¿Qué tienen en común el oro, la inteligencia artificial, las energías limpias y la tecnología? Además de estar en boca de todos, son algunas de las temáticas de inversión que mejor se han comportado en los últimos meses.
Pero vayamos por partes. ¿Qué es exactamente un fondo temático? Es un fondo de inversión que concentra sus inversiones en empresas relacionadas con una determinada tendencia, sector o idea de futuro. En lugar de invertir en todo el mercado, busca compañías que puedan beneficiarse de fenómenos como la inteligencia artificial, la transición energética, el envejecimiento de la población o la digitalización.
La ventaja es evidente: permite apostar por una tendencia concreta. El inconveniente también: cuanto más concentrada está una inversión en una temática, mayores pueden ser las oscilaciones.
En MyBlog hemos analizado los fondos temáticos contratados por los clientes de MyInvestor y hemos ordenado las distintas temáticas según la suma de su rentabilidad en 2025 y en lo que llevamos de 2026.
1. Oro y metales preciosos: la estrella indiscutible
El oro no necesita presentación. Es uno de los activos refugio por excelencia y suele ganar atractivo cuando aumentan la incertidumbre económica y geopolítica o cuando los inversores buscan proteger sus carteras.
En 2025 el oro ya se disparó y en 2026 ha seguido moviéndose en niveles históricamente elevados, aunque con fuertes vaivenes. La demanda de los bancos centrales, la incertidumbre geopolítica y el interés de los inversores han sido algunos de los factores que han alimentado su recorrido.
Dos ejemplos:
- Schroder ISF Global Gold: +183,1% en 2025 y +10,5% en 2026 (YTD).
- BGF World Gold: +152,5% en 2025 y +6,9% en 2026 (YTD).
Ojo: estas rentabilidades son las de los fondos indicados y no las del oro directamente.
Pero la temática de los metales preciosos va más allá del oro. Estos fondos pueden invertir también en compañías relacionadas con la plata, el platino o el paladio, además de empresas dedicadas a la extracción y procesamiento de estos metales.
Dos fondos de muestra:
- DWS Invest Gold & Precious Metals: +136,2% en 2025 y +13,9% en 2026 (YTD).
- Jupiter Gold & Silver: +154,4% en 2025 y +9,1% en 2026 (YTD).
2. Tecnología global: la gran beneficiada de la revolución digital
La tecnología lleva años ganando peso en las carteras, pero la inteligencia artificial (IA) ha añadido una nueva capa a la historia.
Semiconductores, centros de datos, software, computación en la nube y empresas que proporcionan la infraestructura necesaria para desarrollar la IA han recibido enormes inversiones. Y todo apunta a que el gasto en infraestructura de IA seguirá siendo muy elevado.
Eso no significa que todo el sector vaya siempre hacia arriba: precisamente ahora el mercado está debatiendo si el ritmo de inversión en IA puede mantenerse. Esa incertidumbre explica también las fuertes oscilaciones que estamos viendo en algunas compañías tecnológicas.
Dos ejemplos:
- Fidelity Global Technology: +10,0% en 2025 y +15,1% en 2026 (YTD).
- Polar Capital Global Technology: +34,8% en 2025 y +57,4% en 2026 (YTD).
3. Minería y materiales: la otra cara de la revolución tecnológica
Para construir centros de datos, redes eléctricas, coches eléctricos o infraestructuras renovables hacen falta muchas materias primas.
El cobre es un buen ejemplo. Es fundamental para las redes eléctricas y para la infraestructura que necesita la economía digital. Su evolución reciente ha estado impulsada, entre otros factores, por las expectativas de demanda asociadas a la IA y por la incertidumbre comercial.
Eso beneficia a las compañías mineras y de materiales, aunque también es un sector muy sensible al ciclo económico y a los precios de las materias primas.
Dos ejemplos:
- RobecoSAM Smart Materials: +13,6% en 2025 y +35,9% en 2026 (YTD).
- Allianz Global Metals and Mining: +58,2% en 2025 y +21,6% en 2026 (YTD).
4. Inteligencia artificial: la temática que está cambiando el mercado
Si hay una palabra que explica buena parte del comportamiento de las bolsas en los últimos años es IA.
Los fondos especializados en esta temática invierten en compañías que desarrollan inteligencia artificial o que proporcionan los chips, servidores, software, conectividad y demás infraestructura necesaria para hacerla posible.
La tesis es sencilla: si la IA va a transformar la economía, las empresas que proporcionan la tecnología necesaria para desarrollarla pueden ser grandes beneficiarias.
De momento, las inversiones siguen siendo enormes. Pero también han aumentado las dudas sobre las valoraciones y sobre si el gasto en IA podrá mantener este ritmo. Por eso estamos ante una temática con mucho potencial, pero también con una volatilidad considerable.
Dos ejemplos:
- Polar Capital Automation & AI: +18,9% en 2025 y +42,3% en 2026 (YTD).
- Allianz Global AI: +3,7% en 2025 y +19,4% en 2026 (YTD).
5. Energías limpias: vuelve el interés por la electrificación
Durante años, invertir en energías limpias estuvo muy ligado a las políticas públicas y a las subvenciones. Ahora hay otro argumento que está ganando fuerza: la electricidad se está convirtiendo en un recurso cada vez más estratégico.
La expansión de los centros de datos, la electrificación de la industria y el transporte y la necesidad de modernizar las redes eléctricas están aumentando la demanda de electricidad. Y eso puede beneficiar a las compañías relacionadas con las energías renovables, el almacenamiento y las infraestructuras eléctricas.
Además, las renovables siguieron creciendo con fuerza en 2025: la capacidad renovable mundial aumentó en 692 GW, con la solar como principal protagonista.
Dos ejemplos:
- RobecoSAM Smart Energy: +23,5% en 2025 y +31,2% en 2026 (YTD).
- BGF Sustainable Energy: +17,9% en 2025 y +20,8% en 2026 (YTD).
¿Significa esto que hay que invertir en estas temáticas?
Que una temática haya tenido un gran comportamiento en los últimos meses no significa que vaya a seguir haciéndolo. De hecho, algunas de las tendencias que más han subido son también las que pueden experimentar mayores correcciones si cambian las expectativas.
Los fondos temáticos pueden tener sentido como una pieza complementaria de una cartera diversificada, para invertir una parte del patrimonio en una tendencia concreta en la que tengamos convicción. Pero conviene recordar que su concentración hace que el riesgo sea mayor que el de un fondo global diversificado.
Y, como siempre en inversión, hay una pregunta más importante que qué está subiendo: ¿cuánto riesgo estamos dispuestos a asumir para intentar beneficiarnos de esa tendencia?


