El mundo de la inversión ha sido históricamente dominado por figuras masculinas, pero a lo largo de las últimas décadas, algunas mujeres han roto barreras y dejado una huella imborrable en la industria financiera.
A continuación, repasamos las historias de algunas de las inversoras más destacadas que han cambiado el rumbo de las finanzas y continúan siendo fuente de inspiración para nuevas generaciones de inversores.
1. Hetty Green: la «bruja» de Wall Street
Hetty fue una de las inversoras más astutas de la historia, aplicando los principios del value investing mucho antes de que el término se popularizara. Su mantra era sencillo: «Compra cuando todo el mundo vende y vende cuando todo el mundo compra». Amasó una fortuna invirtiendo en hipotecas, ferrocarriles y préstamos a gobiernos en crisis. Se decía que era capaz de detectar una oportunidad de negocio a kilómetros, pero su verdadera genialidad residía en su disciplina férrea y su capacidad para mantener la calma cuando los mercados entraban en pánico.
En lo personal, su personalidad era excéntrica y marcada por una frugalidad extrema que alimentó su leyenda negra. A pesar de ser multimillonaria, solía usar el mismo vestido negro y evitaba el uso de agua caliente para ahorrar. Sin embargo, detrás de esa fachada de frialdad, Hetty era una mujer que disfrutaba de la lectura de informes financieros como si fueran novelas y tenía una debilidad por sus perros; se dice que su mascota, un Skye Terrier llamado Cupid, era su compañía más fiel y la seguía a todas partes, incluso a las oficinas bancarias.
2. Geraldine Weiss: la reina de los dividendos
Geraldine rompió moldes al demostrar que el rendimiento de una acción no se mide por las promesas de crecimiento, sino por el efectivo real que devuelve a sus accionistas. Fundó el boletín Investment Quality Trends en 1966, pero para que los inversores de la época la tomaran en serio, tuvo que firmar durante diez años como «G. Weiss». Solo cuando su historial de éxitos fue indiscutible, reveló su identidad. Su método se basaba en comprar acciones cuando la rentabilidad por dividendo estaba cerca de su máximo histórico y vender cuando bajaba a mínimos.
Fuera de los gráficos de rentabilidad, Geraldine sentía una gran pasión por el bridge, un juego que, al igual que la bolsa, requiere estrategia, memoria y lectura de los oponentes. Tenía una personalidad pedagógica; le encantaba enseñar a otros a ser financieramente independientes. Vivió casi toda su vida en La Jolla, California, donde disfrutaba de la tranquilidad del mar, manteniendo siempre un perfil bajo y una disciplina mental que le permitió dirigir su boletín hasta los 70 años.
3. Muriel Siebert: la pionera de Wall Street
Muriel fue una fuerza de la naturaleza. En 1967, después de ser rechazada por nueve hombres que se negaron a patrocinar su solicitud, logró comprar su asiento en la Bolsa de Nueva York. No solo fue la primera mujer allí, sino que también fue una de las primeras en ver el potencial de los brókeres de bajo coste (discount broker), democratizando el acceso a la bolsa para el ciudadano común. Su personalidad era directa, franca y no aceptaba un «no» por respuesta, lo que la llevó a ser también la primera Superintendente de Bancos del Estado de Nueva York.
En su tiempo libre, Muriel era una amante apasionada de los animales, especialmente de su perro Monster, un Cairn Terrier que la acompañaba frecuentemente a su oficina y se convirtió en una celebridad en Wall Street. Tenía un sentido del humor afilado y le gustaba romper la tensión de las reuniones serias con comentarios agudos. Además, dedicó gran parte de su vida y fortuna a la filantropía, creando programas de educación financiera para mujeres y jóvenes, convencida de que el dinero era la herramienta definitiva para la libertad.
4. Victoria Woodhull: la bróker sufragista
Victoria fue una figura disruptiva que utilizó Wall Street como plataforma para su activismo social. Junto a su hermana Tennessee, abrió Woodhull, Claflin & Co., una firma que atrajo a muchas mujeres que antes se sentían intimidadas por el mundo financiero. Sus inversiones eran arriesgadas y modernas para su tiempo. Gracias a su carisma y a su conexión con magnates como Cornelius Vanderbilt, logró que su oficina fuera un punto de encuentro clave en Nueva York, desafiando el control masculino sobre el capital.
Su vida personal era tan fascinante como su carrera: era una espiritista convencida y creía que las voces del más allá le daban consejos sobre sus negocios y su vida política. Tenía una energía inagotable y una personalidad magnética que la llevó a ser la primera mujer en presentarse a la presidencia de los Estados Unidos en 1872. Le encantaba la oratoria y los debates intensos; era una mujer que vivía para el desafío constante y no temía al escándalo, utilizando su visibilidad para luchar por el derecho al voto y la libertad individual.
5. Cathie Wood: la profeta de la innovación
Cathie Wood es la fundadora y CEO de ARK Invest, una gestora que se centra exclusivamente en lo que ella llama «innovación disruptiva»: inteligencia artificial, genómica, robótica y blockchain. A diferencia de los inversores tradicionales, Wood no teme a la volatilidad extrema y busca empresas que tengan el potencial de cambiar el mundo, incluso si no son rentables en el presente. Su ascenso a la fama mundial ocurrió en 2020, cuando su fondo insignia, el ARK Innovation ETF (ARKK), logró una rentabilidad astronómica del 150%, convirtiéndola en una «estrella del rock» de Wall Street para una nueva generación de inversores minoristas.
6. Abigail Johnson: la empresaria al mando de Fidelity
Abigail es la Presidenta y CEO de Fidelity Investments, la firma fundada por su abuelo. A diferencia de otros herederos, ella «picó piedra» desde abajo, empezando como analista y escalando posiciones durante décadas antes de tomar las riendas. Su gran mérito ha sido la adaptación tecnológica: bajo su mando, Fidelity fue de las primeras grandes gestoras en abrazar las criptomonedas y en lanzar fondos con comisiones del 0%, compitiendo cara a cara con los gigantes del bajo coste. Es una líder que prefiere la estrategia a largo plazo y el análisis de datos profundo antes que los fuegos artificiales de Wall Street.


