La tokenización de activos es un concepto relativamente nuevo en el mundo financiero, pero que está ganando cada vez más relevancia. Consiste en convertir los activos físicos o digitales en tokens, que son representaciones electrónicas de esos activos, utilizando tecnologías como el blockchain.
Al tokenizar un activo, como un inmueble, una obra de arte o incluso una acción de una empresa, se divide en unidades más pequeñas que pueden ser compradas y vendidas de manera más accesible para cualquier inversor. Esta fracción de un activo se convierte en un token, un registro digital que representa una porción de la propiedad del bien original. En ese sentido, es casi como si fuera una ficha o un recibo.
Lo más interesante es que, a través de la tokenización, los inversores pueden comprar pequeñas fracciones de activos que, tradicionalmente, habrían sido inalcanzables para muchas personas, como propiedades de lujo o grandes participaciones empresariales.
Pros y contras
Uno de los mayores beneficios de la tokenización es la democratización de la inversión. En lugar de necesitar grandes cantidades de dinero para adquirir activos completos, la tokenización permite que los inversores participen con cantidades más pequeñas. Además, el uso del blockchain proporciona una capa adicional de seguridad y transparencia, ya que todas las transacciones están registradas de manera inmutable.
Este proceso también abre la puerta a una mayor liquidez. Los activos tokenizados pueden ser negociados más rápidamente, gracias a que los mercados digitales permiten intercambiar estos tokens en cualquier momento, lo que facilita la compra y venta, algo que es más complicado en el mercado tradicional de bienes físicos.
No obstante, la tokenización de activos todavía enfrenta varios desafíos. El marco regulatorio aún está en desarrollo, y la adopción masiva requiere superar obstáculos en términos de confianza y comprensión tecnológica. Además, existe el riesgo de pérdida irreversible de acceso si se extravían las claves privadas.
Otro hándicap a tener en cuenta es la fiscalidad. La venta de tokens genera siempre una ganancia o pérdida patrimonial en el IRPF. Por tanto, carecen de la ventaja fiscal del traspaso sin tributación. Asimismo, la liquidez puede verse comprometida si el mercado secundario es pequeño, provocando que el precio del token se desvíe de su valor real.
Fondos tokenizados
Algunos fondos de inversión pueden ser tokenizados, permitiendo que los inversores compren participaciones del producto en formato digital. Esto permite una operativa más eficiente y con liquidación casi instantánea.
En España, el concepto está empezando a ganar terreno. Azvalor ha sido la primera gestora independiente española en lanzar un fondo tokenizado, Azvalor Blockchain.
Por otro lado, la CNMV ya ha autorizado las primeras plataformas y mercados secundarios basados en blockchain. De este modo, 2026 se perfila como el año en que los mercados tokenizados empezarán a funcionar de manera activa, facilitando el flujo de capital desde sistemas tradicionales.
Por el momento, los primeros productos disponibles son principalmente fondos monetarios tokenizados, que invierten en activos de bajo riesgo, como Letras del Tesoro, para ofrecer liquidez inmediata similar al efectivo.


